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Terremoto y huracán: remover conciencias

Raul Rodríguez Cortés on septiembre 12, 2017 - 12:49 pm in RRC Noticias

COLUMNA CÓNCLAVE: Por Alejandro Rodríguez Cortés *@AlexRdgz. Como si algo faltara en el polarizado escenario nacional del que hablábamos la semana pasada, en los últimos días hemos sido sacudidos por los violentos embates de la naturaleza, que parece querer remover nuestras conciencias para recordarnos que al final del día todos somos mexicanos y compartimos un mismo espacio que más nos vale hacer prevalecer para bien mayormente común.

La devastación que lamentablemente se observa en numerosos municipios de Oaxaca y Chiapas despierta nuevamente ese espíritu de solidaridad que debiera ser la regla y no la excepción entre mexicanos.

Conmueven las muestras de apoyo a víctimas del sismo en dos de las entidades con mayor rezago social en nuestro país, tanto o más que las imágenes de un oaxaqueño colocando la bandera nacional por encima de los escombros de lo que fue el Palacio Municipal de Juchitán, luego del sismo ocurrido a la medianoche del jueves 7 de septiembre.

Sin olvidarnos de la desgracia de miles de paisanos del sureste mexicano, vale la pena destacar que algo hicimos bien en la ciudad de México, que resistió prácticamente sin consecuencias el movimiento telúrico más fuerte en 100 años, superior incluso a aquel que en 1985 causó destrozos y miles de muertos.

Algo se hizo bien si 32 años después, también en un mes patrio, la cultura de la protección civil y el mayor rigor en las reglas de construcción urbana permitió a la capital pasar una dura prueba, en clara metáfora de que México puede salir adelante si actuamos correctamente en consecuencia de nuestras propias desgracias y en previsión de nuestros grandes desafíos.

Pero a pesar de eso no puedo dejar de percibir en la impredecible opinión de las redes sociales, una suerte de negación ante cualquier enfoque mínimamente positivo de la realidad, cuando no hasta cierta alegría o euforia por la desgracia, si ésta abona al ramplón discurso antigobiernista o al encono de la lucha electoral.

Sin importar contexto alguno, el presidente de la República es agredido un día al llegar a Oaxaca por los maestros de la CNTE, que simplemente no aparecen al día siguiente, cuando el regresa al Istmo a atender la emergencia humanitaria.

¿No sería un buen momento para la tregua, para la ayuda generalizada, para pausar la polarización?

¿Es justo acusar a Peña Nieto de utilizar la tragedia con fines políticos cuando es su obligación constitucional como jefe del Estado mexicano encabezar la atención en las áreas afectadas por el sismo?

 ¿No vale nada el accionar del gobernador de Veracruz ante el embate del huracán “Katia”, si el mandatario local se apellida Yunes?

¿Alguno de los que califican a nuestras fuerzas armadas como “represoras” o “asesinas de estudiantes” es capaz de valorar las imágenes de soldados y marinos ayudando a la población en desgracia o repartiendo víveres y medicinas?

¿Realmente López Obrador es insensible por encontrarse de viaje fuera de México en estos días aciagos?

Habrá muchas respuestas y siempre me resistiré a la visión maniquea de nuestro México.  Los matices están a la vista y prefiero quedarme con la esperanza de la búsqueda del bien común, en un país con graves problemas, pero de pie y caminando.

Aunque nuestro territorio esté en zona sísmica y nuestros partidos políticos sufran cismas en su propio subsuelo.

Aunque una vez disipado “Katia” sigan las marejadas de los huracanes “Andrés Manuel” y “Ricardo”, o las tormentas tropicales “Margarita” y “Rafael”.

Aunque haya alerta de tsunami una vez iniciado formalmente el proceso electoral 2018, que incluirá sin duda cambios en el gobierno federal para abrirle paso al candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Aprendamos las lecciones de la madre naturaleza, que nos regala metáforas para –después de atender la cruda realidad de la desgracia- nos haga enfrentar de una manera mucho más constructiva y solidaria nuestro futuro, aunque todos pensemos distinto.

*Periodista, comunicador y publirrelacionista

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